Por Catalina Espina.
Escribo esto porque la mayoría de ecuatorianos (y muchos extranjeros) al oír la palabra “Galápagos” sólo piensan en unas hermosas vacaciones de playa y contacto con la naturaleza; debo admitir que cuando yo las conocí también entendí el porqué de su valor natural y turístico.
Pero hay algo que sólo puedes descubrir si vives aquí, o al menos convives con la gente que si lo hace. Soy una residente temporal, pero sí sé un poquito más que esas personas que desde su puesto en la Asamblea Nacional decidieron aprobar el veto presidencial a la ley del Régimen Especial en Galápagos, ignorando la voz del pueblo galapagueño.
Galápagos es más que esa descripción escueta de sus libros de geografía y también es más que las hermosas fotografías de la campaña #AllYouNeedIsEcuador. Galápagos es la cuna de las nuevas generaciones de familias que defendieron la soberanía de las islas y sobrevivieron en las condiciones adversas que presentaban hasta hace pocos años las islas, es el hogar de aproximadamente 26000 personas entre residentes permanentes y temporales y realmente incontable la población flotante.
Les contaré un poquito de como son las cosas por aquí:
Aquí los costos de vida son altos, un arriendo puede llegar a ser del doble que en continente, los productos de primera necesidad fluctúan sus precios según la frecuencia de viaje de las embarcaciones que nos abastecen (o si llegan por vía aérea). Quienes no trabajan para el sector público son personas que se ganan la vida dedicándose al turismo (artesanías, hospedaje, comida).
San Cristóbal en particular es una ciudad donde todos se conocen, todos se saludan, caminas con total seguridad a cualquier hora del día, ese es un privilegio que no se tiene en otro lugar del país, pero sobretodo es un derecho de las personas de aquí de tener oportunidades de trabajo, que sin duda se verán reducidas con este veto, y sobretodo que aun si somos realistas un sueldo básico queda corto en continente, acá ni se diga… y respecto al porcentaje de incremento de precios al consumidor, nos preguntamos cómo lo calcularan si no hay aquí un control de precios, el mismo producto tiene precio diferentes en cada esquina, y el porcentaje de incremento en ciertos productos no llega al 10% mientras que en otros se duplica.
Y por si acaso para los que no lo han notado, la única forma que tienen las personas que viven acá de ir a continente por trámites o necesidades (incluyendo atención médica porque aquí no se cuenta con todas las especialidades) es por avión el cual en el mejor de los casos costará $200 en tarifa de residente, si es que hay cupo.
Solo quería ilustrarles un poquito como es la vida aquí, cuál es el sentir solidario de quienes siendo temporales aquí sentimos la afectación que dejan a los propios y a los venideros, a una generación de jóvenes a quienes los están obligando a salir de aquí.
#GalapagosUnido |
Pero hay algo que sólo puedes descubrir si vives aquí, o al menos convives con la gente que si lo hace. Soy una residente temporal, pero sí sé un poquito más que esas personas que desde su puesto en la Asamblea Nacional decidieron aprobar el veto presidencial a la ley del Régimen Especial en Galápagos, ignorando la voz del pueblo galapagueño.
Galápagos es más que esa descripción escueta de sus libros de geografía y también es más que las hermosas fotografías de la campaña #AllYouNeedIsEcuador. Galápagos es la cuna de las nuevas generaciones de familias que defendieron la soberanía de las islas y sobrevivieron en las condiciones adversas que presentaban hasta hace pocos años las islas, es el hogar de aproximadamente 26000 personas entre residentes permanentes y temporales y realmente incontable la población flotante.
Les contaré un poquito de como son las cosas por aquí:
Aquí los costos de vida son altos, un arriendo puede llegar a ser del doble que en continente, los productos de primera necesidad fluctúan sus precios según la frecuencia de viaje de las embarcaciones que nos abastecen (o si llegan por vía aérea). Quienes no trabajan para el sector público son personas que se ganan la vida dedicándose al turismo (artesanías, hospedaje, comida).
San Cristóbal en particular es una ciudad donde todos se conocen, todos se saludan, caminas con total seguridad a cualquier hora del día, ese es un privilegio que no se tiene en otro lugar del país, pero sobretodo es un derecho de las personas de aquí de tener oportunidades de trabajo, que sin duda se verán reducidas con este veto, y sobretodo que aun si somos realistas un sueldo básico queda corto en continente, acá ni se diga… y respecto al porcentaje de incremento de precios al consumidor, nos preguntamos cómo lo calcularan si no hay aquí un control de precios, el mismo producto tiene precio diferentes en cada esquina, y el porcentaje de incremento en ciertos productos no llega al 10% mientras que en otros se duplica.
Y por si acaso para los que no lo han notado, la única forma que tienen las personas que viven acá de ir a continente por trámites o necesidades (incluyendo atención médica porque aquí no se cuenta con todas las especialidades) es por avión el cual en el mejor de los casos costará $200 en tarifa de residente, si es que hay cupo.
Solo quería ilustrarles un poquito como es la vida aquí, cuál es el sentir solidario de quienes siendo temporales aquí sentimos la afectación que dejan a los propios y a los venideros, a una generación de jóvenes a quienes los están obligando a salir de aquí.