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Para pegarle al dictador Franco ‘artísticamente’

Una cabeza de Franco de silicona es un punching-ball, hecho por el escultor español Eugenio Merino, quien enfrenta un nuevo juicio de la Fundación Francisco Franco, la que ya perdió una primera demanda contra otra obra que exponía al dictador en un frigorífico.
Merino, de 36 años, forma parte de una generación de jóvenes artistas que, nacidos después de la muerte de Franco en 1975, no temen tratar el tabú del régimen franquista (1939-1975).
'Me parecía que la gente que ha sido represaliada o que no ha conseguido ningún éxito desde el punto de vista judicial, podía tener esto para poder desahogarse, como una especie de catarsis', dijo Merino a AFP.
Su obra Punching Franco, es una cabeza de Franco de silicona, que puso en el lugar del saco de boxeo del aparato, con unas gafas de sol a las que le falta una lente.
'Puedes desahogarte, porque no vas a conseguir otra cosa en España, se lamenta, mientras arregla en su taller los daños causados a la obra por su loro, que le comió una oreja y la nariz al dictador español.
Dictador congelado en regrigerador


CON 'LOS CINCO SENTIDOS DEL PERIODISTA', según Ryszard Kapuściński (1932-2007).

Un mapa que preocupa

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