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El discurso, de Mujica a Correa

(Opinión) El discurso del presidente del Uruguay José Pepe Mujica en la ONU ha dado la vuelta al mundo. ¿Por qué ha sido tan aplaudido? Porque es el de un político sabio, de un poeta sencillo, de un hombre bueno. Las palabras que más fuerza tienen son: amor, amistad, aventura, solidaridad, familia. El de la ONU no es el único discurso que ha sido recibido con admiración y cariño.
En cambio los del presidente Correa resultan desagradables hasta para sus partidarios.
El tono de agresividad que pone y los términos ofensivos que a menudo emplea contra mujeres, indígenas, periodistas, ecologistas, empresarios, taxistas, policías, artistas, gente de derecha o de izquierda, ONGs, universitarios y hasta contra sus propios colaboradores, causan rechazo. Especialmente injuriosa fue la perorata de hace pocas semanas en el estadio de Riobamba: azuzó a los asistentes para que desconocieran e insultaran a Carlos Pérez Guartambel, presidente de la Ecuarunari. Usó el quichua para degradarlo y burlarse de él; inclusive pidió que se lo desconociera como indígena.
El  discurso de Mujica parecería hecho a la medida para interpelar a Correa. Dijo Mujica: “No vivo para cobrar cuentas o reverberar recuerdos, me angustia el porvenir que no veré y por el que me comprometo. Es posible un mundo con una humanidad mejor, pero tal vez hoy la primera tarea es salvar la vida”. Correa por su lado, anuncia la explotación del Yasuni y calla la amenaza que implica para todos los seres vivos que habitan en ese territorio, pone el grito en el cielo contra la Chevron pero nada ha dicho sobre el desastre que se cierne sobre la zona intangible. Dijo Mujica: “…cargo con las culturas originarias aplastadas”. Correa opinó en la reunión de Riobamba, que una violación o un asesinato deben ser juzgados por la justicia ordinaria porque se afecta al bien jurídico más preciado, la vida. El robo de una vaca o una pelea entre borrachos si puede resolverse en la comunidad. El bien jurídico, bien sabemos todos, no ampara a los indígenas, a quienes siempre se les ha arrebatado sus territorios. Se menosprecia la cultura del “otro” cuando se lo reduce “a vacas” y a “borrachos”. Dijo Mujica: “Hemos sacrificado los viejos dioses invisibles y ocupamos el templo con el Dios del Mercado”. Correa declara “la minería como puntal para alcanzar el desarrollo”; esto supone una lógica mercantil, una modernización del capitalismo y la eliminación del pluralismo territorial.
El discurso de Mujica da un mensaje universal de altos valores humanísticos. El de Correa revela una ideología desarrollista y de simulación democrática.
Por Ileana Almeida, filológa.

CON 'LOS CINCO SENTIDOS DEL PERIODISTA', según Ryszard Kapuściński (1932-2007).

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